|
Independentista y restaurador. Nació en 1809, hijo de Vicente Rodríguez y
Josefina Massagó. Aunque nativo de la línea Noroeste, se crió en Santiago.
Hombre de ideales nacionalistas, se inició en el uso de las armas durante la
guerra de la independencia, en la cual alcanzó el grado de coronel. Al
producirse la Anexión de la República, desempeñaba el cargo de alcalde
Constitucional de Sabaneta. Continuó en el desempeño de este cargo pero no
aceptó el nuevo estados de las cosas.
Se dedicó a organizar un movimiento insurreccional que abarcó
todo el norte del país. Precipitados los planes insurreccionales, el general
Epifanio de Peña se vio precisado a levantarse en armas en la Plaza de Guayubín
el 21 de febrero de 1863. Fue secundado por Santiago Rodríguez, quien se
pronunció en la Plaza de Sabaneta. La revolución fue sofocada por las tropas
españolas almando del Gral. José Hungría. Santiago Rodríguez, habiendo rehusado
aceptar las garantías que le fueron ofrecidas a él y a sus compañeros por las
autoridades españolas, se refugió en Haití, en el sitio denominado Juana Méndez,
desde donde continuó luchando por la causa restauradora. Regresó al país y el 16
de agosto de 1863 se encontraba en el cerro de Capotillo junto a José Cabrera,
Benito Monción y otros nobles restauradores. Junto a Cabrera, marchó ese día a
Sabaneta y ocuparon esta población. Debido a su estado de salud, Rodríguez no
pudo proseguir la lucha y la dejó en manos de Monción, Pimentel y Polanco.
Rodríguez ejerció cargos políticos.
Murió en 1879.
Cambio de Nombre.- Por iniciativa del Generalísimo y Doctor
Trujillo Molina, entonces en ejercicio de la Primera Magistratura, en octubre de
1936 el Congreso Nacional dispuso la sustitución del nombre de Sabaneta por el
de Santiago Rodríguez, como un homenaje a tan insigne prócer. En 1948, al
votarse la ley que creó la provincia, el nombre fue extendido a toda la nueva
entidad provincial.
EN LA CRUZADA RESTAURADORA
Antecedentes. Antes de referirnos a la participación de la antigua común de
Sabaneta en la serie de pronunciamientos y acciones que culminaron en la
recuperación de la perdida soberanía, previo el sacudimiento del rugo español;
procede consignar que una prueba de que el error de la Anexión lo fue de todo el
pueblo, la hallamos en el hecho de que ese movimiento supuestamente
proteccionista estuvo apoyado en Sabaneta por las personas más representativas
de la comarca.
La Anexión. Como antecedente de los sucesos que dieron relieve épico e la
contienda restauradora, anotaremos que el acto de adhesión al que todos jugaron
un benéfico protectorado se llevó a efecto en la común el 25 de marzo de 1861.
En esa misma fecha se efectuó la adhesión de Guayubín, con un acta cuyo texto es
igual al de la de Sabaneta.
Entre los patriotas que suscribieron el acta de Sabaneta se contaron el
comandante de armas, Antonio Batista; Pierre Thomas, Ignacio Reyes, Santiago
Rodríguez, Alejandro Bueno, José Mártir y Tomás Saint-Hilaire.
Con su contribución resuelta y valiosísima, Sabanera reparó con creces un error
que fue de la generalidad de los dominicanos, si es que los había entonces; que
lo que propiamente existía era un pueblo desgraciadamente dividido entre
baecistas y santanistas, y acaso mejor entre antisantanistas y antibaecistas.
Respaldando a Santana. Como antecedente natural del antecedente que en este caso
es la Anexión, se citará el vigoroso movimiento de opinión nacional en favor del
general Santana, puesto en marcha a raíz de la revolución del 7 de julio de
1858, que desconoció la autoridad del gobierno del presidente Valverde. Es
innegable que éste y otros movimientos le crearon al general Santana toda la
popularidad que necesitaba para triunfar en su persistente sueño hispanista el
futuro caudillo de la Anexión.
Adhesión. En cuanto a Sabaneta, ya desde 1849, o sea mucho antes de la
creación del puesto militar; el general Santana había visitado la sección, lo
que hizo el 15 de agosto del año precitado. En esa primera visita oficial a la
aldea el caudillo recibió de parte de sus moradores la adhesión que años más
tarde hubieron de reiterarle en dos memorables ocasiones: al derrocar a Valverde
y al proclamar a Isabel II.
MARTIRES Y PROCERES
Considerable fue la aportación patriótica de la antigua común de Sabaneta, y lo
fue tanto en la guerra separatista como en la contienda restauradora.
Entre los nativos de Saboneta que participaron en las jornadas de la Separación
se cuentan el general José Cabrera, que fue de los primeros tenientes del
todavía coronel Santiago Rodríguez; el general Anselmo Gómez Lázaro y los
hermanos Tomás y Pascual Saint-Hilaire. Mención aparte merece la heroína
sabanetense Petronila Gaú, brava mujer nativa de la sección de Monte Llano, que
se distinguió por su comportamiento en la batalla de Sabana Larga.
Los patriotas sabanetenses recorren en la historia toda la vasta gama de la
proceridad, pues hay entre ellos mártires y héroes que ofrendaron bizarramente
la vida en aras de la libertad.
Mártires Beneméritos.- Entre los mártires de Sabanera nos permitiremos incluir
al general Antonio Batista y el Coronel Pierre Thomas, que aunque oriundo de
Santiago el primero y nacido el segundo en Haití, soportaron la negra corona del
martirio en razón de su actuación en el escenario sabanetense. Batista y Thomas
fueron los de los mártires ejecutados en Santiago en abril de 1863.
Por otra parte se anotan que hubo un glorioso hijo de Sabaneta que estuvo a
punto de ser mártir y que a falta de ello llegó a ser máximo adalid del
patriotismo. Fue José Cabrera, nacido en Higüerito en 1810, hijo de Agustín
Cabrera y de Juliana Gómez, y muerto en La Judea, Montecristi, el 14 de marzo de
1884. Cabrera escapó milagrosamente del cadalso en que fueron inmolados
Francisco del Rosario Sánchez y sus compañeros de gloria y de martirio.
Magnos Próceres.-Tan inmensa como para llenar el más vasto y fulgurante capítulo
de la historia de su comarca, es la figura prócer del coronel José Mártir, que
murió heroicamente cuando las huestes anexionistas asaltaron la plaza de
Sabaneta. Mártir cayó sobre un montón de cadáveres, después de que casi solo se
obstinó en enfrentarse a un ataque al arma blanca dirigido por el general
Polanco, que aún estaba en el bando invasor.
Héroe de Sabaneta fue también Francisco Suriel, que en acción decisiva se
ofreció para soportar el peso del cañón del artillero Ramón Martínez, al
advertir éste que si había quien sostuviera la pieza seguía disparando.
Otro benemérito patriota sabanetense fue el general Alejandro Bueno, que murió
en 1399, a la edad 68 años. Hijo de Carlos M. Bueno y Adelina Simé, fue
prócer de la Restauración, y en 1864, viniendo de la parte oriental de la villa,
atacó la comandancia de armas, mientras su cuñado Santiago Rodríguez entraba a
la plaza por el Sur para atacar otro puesto militar.
Juntamente con el general Bueno hay que mencionar al coronel Ignacio Reyes, de
muy vasta actuación en la lid restauradora. Ambos militaron en el grupo patriota
encabezado por el general Santiago Rodríguez y en el cual se hallaban además
Domingo Maldonado, Feliciano Bueno, Manuel Hernández (Otireno), Lucas Aquino y
otros.
Para que, cual en el caso de Petronila Gaú, no faltara la participación de las
hijas de la comarca, esta última operación estaba a cargo de las damas Josefina
Bueno y Petronila Hernández, esposas de Santiago Rodríguez y de Alejandro Bueno,
respectivamente.
PRONUNCIAMIENTOS PATRIOTICOS
Rebelión de Guayubín.- A la renuncia del general Santana como capitán general de
Santo Domingo, en los comienzos de 1862, asomó por todas partes el descontento y
un año más tarde los principales hombres de Sabaneta y Guayubín, capitaneados
por Santiago Rodríguez, tenían planeado un movimiento de liberación que
debía estallar el 27 de febrero de 1863; pero la conocida imprudencia del
coronel Norberto Torres precipitó el acontecimiento.
El pronunciamiento de Guayubín el 21, derivado de la precipitación frustradora
de Norberto Torres, fue clamor que halló pronto eco en Sabaneta, del modo que el
inmediato pronunciamiento de Sabaneta fue grito redentor que más tarde tuvo
repercusión definitiva en Capotillo.
Adhesión de Sabaneta.- El 22 de febrero, un día después del pronunciamiento de
Guayubín, tuvo efecto la adhesión de Sabaneta. Una vez que el
comandante de armas, general Batista, se retiró a Los Cercadillos para darle
paso al movimiento, el coronel Santiago Rodríguez se hizo cargo de la plaza,
secundado por los coroneles Pierre Thomas y José Mártir y por el oficial Ignacio
Reyes.
Contradicciones. La historia de la Restauración está llena de contradicciones.
Mientras Luperón se atribuye la ocupación de la plaza de Sabaneta, Archambault
lo excluye completamente de todo ese ámbito.
El mismo Archambault se contradice cuando en una parte de su Historia de la
Restauración le resta méritos a Benito Monción y en el pasaje siguiente lo
reputa un patriota meritísimo.
Hacia San J. de las Matas.- Después de la proclamación de Sabaneta, se dio
encargo al general Batista para que en unión de Reyes y de Luperón ocupara a San
José de las Matas, donde concurso del general Bartolo Mejía; pero los patriotas
fueron recibidos hostilmente por los matenses. Finalmente la
expedición sabanetense fue derrotada. En vista del descalabro el general Batista
intentó suicidarse, lo que impidió el coronel Reyes.
A la caída de Sabaneta los patriotas se dispersaron en distintas direcciones.
Por otra parte, fueron apresados el general Batista y el coronel Thomas,
fusilados en Santiago el siguiente abril.
CUNA DE LA RESTAURACION
Hacia Haití. Después del desastre de Sabaneta, desde allí se dirigieron hacia
Haití los patriotas Santiago Rodríguez, Ignacio Reyes, Alejandro Bueno y José
Cándido Fanfán (Pridomo), quienes permanecieron en territorio haitiano hasta la
víspera del grito redentor. Por su parte José Cabrera, a quien justamente
Rodríguez Objío llama el Pelayo dominicano, se refugió en Capotillo.
Convención de los Almácigos. Antes de dispersarse los patriotas, el 6 de marzo
tuvo efecto una convención en Los Almácigos, entonces jurisdicción de Dajabón.
En la memorable asamblea be decidió la revolución final que más tarde estalló
simbólicamente en Capotillo.
Reunidos desde la víspera en territorio haitiano, el 16 de agosto los patriotas
amanecieron en el cerro de Capotillo, donde se proclamó el ansiado movimiento
reivindicador.
Alentados por esa victoria inicial, los patriotas continuaron el 18 sobre
Sabaneta, plaza que los iberos hablan desocupado. Efectuada
la toma de Sabaneta, se dispuso la persecución de Hungría y sus huestes, que
hostigadas por los rebeldes fueron a parar a la toma del Tabaco, en las
cercanías de San José de las Matas.
Como acción siguiente a la toma de Sabaneta, se decidió la ocupación de San José
de las Matas, operación que se confió a los coroneles José Cabrera e Ignacio
Reyes. Cabrera quedó en posesión de la plaza, mientras que Reyes siguió en
dirección a Santiago para sumarse a las fuerzas que estaba reuniendo allí el
general Gaspar Polanco.
Heroísmo Sabanetense.- En la batalla del 6 de septiembre, acción estupenda con
que la viril Santiago ofreció vigoroso respaldó al grito restaurador, fue factor
decisivo el rasgo heroico del soldado sabanetense Francisco Suriel, quien sujetó
la pieza del artillero Ramón Martínez cuando éste pidió un voluntario que la
soportara, sin lo cual no le era posible utilizarla, los españoles habían tomado
el fuerte Dios y avanzaban sobre el Patria, que los patriotas defendían con un
modesto cañón. La pieza fue cargada en exceso y a causa de esto el cuerpo de
Suriel, al producirse el disparo, voló en pedazos; pero por lo mismo la descarga
hizo sensible claro en el bando enemigo. El ataque español quedó frustrado con
la heroica ofrenda del patriota sabanetense.
Comandantes Sabanetenses. Fueron ellos: José Cabrera, ascendido a coronel y
nombrado jefe de operaciones con asiento en Esterobalsa; Ignacio Reyes,
destinado a la comandancia de armas de Santiago, y Manuel de J. Núñez, a quien
se nombró comandante de armas de La Vega.
Confinamientos. El Gobierno Provisional instalado en Santiago dispuso entonces
que varios peninsulares fueran confinados a Sabaneta. Entre estos se contaron el
doctor Juan Prieto, el ciudadano José Trujillo y el peninsular Secretario de la
Comandancia de Armas de Montecristi
En gestiones relacionadas con el plebiscito para la negociación de la bahía de
Samaná, sustentada por el presidente Báez, el 21 de diciembre de 1870 visitó la
villa el general Manuel A. Cáceres, delegado del Gobierno en el Cibao.
Captura de Rodríguez Objio.- En el Pino actual jurisdicción de Loma de Cabrera,
fue capturado el 17 de marzo de 1871 el prócer Manuel Rodríguez Objío, levantado
en armas contra Báez. La captura se produjo después que los generales Juan O.
Gómez y Tomás Saint-Hilaire derrotaron en las cercanías de Sabaneta las fuerzas
rebeldes comandadas por el general Luperón.
Bendición del Templo.- En 1873 el Pbro. Pedro A. Accelli bendijo el templo
católico de la villa, el cual filé consagrado al Culto de la Virgen de las
Mercedes.
Proclamas Contra Báez.- En las proclamas lanzadas contra Báez en junio de 1873
aparecen las firmas de los generales sabanetenses José Cabrera e Ignacio Reyes.
Los documentos fueron redactados en Dajabón y los suscribieron en primer término
los generales Juan Antonio Polanco, Gregorio Luperón y Pedro A. Pimentel.
Respaldando los precitados documentos, en diciembre hubo en la común un
pronunciamiento contra el presidente Báez. Lo encabezaron el comandante de
armas, general Juan G. Gómez, y el presidente del Ayuntamiento, general Santiago
Rodríguez.
Comandante.- A la renuncia del coronel Manuel de J. Sánchez, quien había sido
destinado a Sabaneta por recomendación del gobernador de La Vega, general Juan
G. Gómez, en 1874 fue designado comandante de armas el coronel Tomás Saint-Hilaire.
Liga de la Paz- En el mismo 1875, el periódico La Paz, que se editaba en
Santiago, publicaba la siguiente nómina de candidatos para instalar en Sabaneta
la Liga de la Paz: Manuel de J. Núñez, Daniel L’Official y Casimiro Rodríguez
Visita de Presidente.- En los días 22 y 24 de' junio visitó la villa el jefe del
Estado, general Ignacio M. González, quien ejercía el mando desde el movimiento
que en fecha 25 de noviembre de 1874 había determinado la capitulación del
presidente Báez. En su primer viaje llegó inesperadamente, procedente de
Guayubín. En el segundo procedía de Dajabón.
Rebelión Contra González. Cuando en enero de 1876 los pueblos noroestanos se
pronunciaron contra González, la común de Sabaneta se levantó junto a
Montecristi, Guayubín y Dajabón. El movimiento lo capitanearon el general Ulises
Heureaux y el ciudadano Juan Isidro Jimenes.
Primera Escuela.- Con los auspicios del jefe comunal, señor Juan A. Lora, en
1877 comenzó a funcionar la primera escuela que hubo en la villa. La dirigió el
profesor Julián Evertz, quien procedía de Santiago de los Caballeros.
Comisionado Cabrera. En el gobierno provisional que se instaló en Santiago al
cesar la última administración de Báez en 1878, el general José Cabrera actuó
como comisionado de Justicia.
MUERTE DEL GRAL. SANTIAGO
RODRIGUEZ
El 24 de mayo de 1879 dejó de existir en Agua Clara, Sabaneta, el general
Santiago Rodríguez, magno prócer de la Restauración, ejemplo del más puro
patriotismo.
Según acta levantada por el Pbro. Accelli, a la sazón párroco de Sabaneta, el
soldado de Capotillo murió a los 67 años de edad.
Ni en las notas suministradas el señor Almonte ni en el acta de defunción se
precisan fecha y lugar de nacimiento de Santiago Rodríguez.
Cosa que no se ha establecido aún es el lugar del nacimiento de Santiago
Rodríguez, pues mientras algunos han pretendido que sea nativo de Sabaneta,
otros arguyen que era oriundo de Santiago de los Caballeros.
Lo grande del apostolado de Santiago Rodríguez no es que fuera un patriota
benemérito, sino que a la grandeza indiscutible del patricio hay que añadir las
ejecutorias del ciudadano ejemplar.
Además de la muerte de Santiago Rodríguez, como otro suceso de importancia en
1879 ha de consignarse que en el mes de abril la común de Sabaneta fue segregada
del territorio de la provincia de Santiago, para ser incorporada a la porción
territorial del recién erigido distrito marítimo de Montecristi.
Revolución de Luperón. Iniciada en Puerto Plata la llamada Revolución de Luperón
la común respaldó el movimiento en fecha 23 de octubre. Iniciaron la adhesión
los ciudadanos José Antonio Acosta y Juan A. Lora.
Epidemia de Viruelas.- Para cerrar estas ocurrencias sabanetenses de una parte
del último cuarto del siglo XIX, y ya en vísperas del inicio del régimen del
general Heureaux, anotaremos la epidemia de viruelas que en 1881 azotó a la
Comarca e hizo grandes estragos, sobre todo en la zona rural.
GOBIERNO DE HEUREAUX
Al término del período presidencial del Pbro. Fernando A. de Meriño, ocupó la
Primera Magistratura el general Ulises Heureaux. Ocurrió esto el 1° de
septiembre de 1882. El régimen iniciado en esa fecha fue una sucesión de sombras
que se proyectaron a través de más de tres lustros de infortunio patrio. A ese
período sombrío corresponden las notas que ofrecemos aquí y que reflejan algunos
episodios sobresalientes de la vida sabanetense en las últimas dos décadas del
siglo XIX.
Elección de Ayuntamiento. A iniciativa del recién designado jefe comunal,
general Rafael Rodríguez R..., en 1884 se reunieron en la común por primera vez
las asambleas primarias. De los comicios surgió el primer personal edilicio
elegido por el pueblo, que fue el siguiente: Daniel Reyes y Manuel de J Tavárez,
regidores; Juan B. Rodríguez, síndico. Hasta entonces los ediles hablan sido
designados por el Poder Ejecutivo.
Honores a José Cabrera. En el mismo año murió en La Judea, Montecristi, el
glorioso general sabanetense José Cabrera y Gómez, héroe de Capotillo. Ocurrió
su muerte el 14 deL Cercadillo, propiedad de don Tomás de Contreras, que existía
antes de 1789 y que aparece en el itinerario de Santiago a Dajabón que consigna
Delmonte y Tejada en su Historia de Santo Domingo.
Fundadores.- Según
la versión del respetable anciano don Alejandro Bueno Hernández, hijo del prócer
general Alejandro Bueno Simé, los dajabonenses que fundaron el original caserío
de Sabaneta fueron Santiago Rodríguez, Alejandro Bueno, Manuel Hernández,
Feliciano Bueno y José Bueno.
Primeros Pobladores. De acuerdo con otra información, entre los primeros
pobladores de Sabaneta se menciona a Plácida de Vargas, que era mujer de
Ferdinand y de quien se asegura fue la que levantó la primera vivienda. También
se incluyen en el número de los primeros moradores la familia Escoto y la señora
Tina Hernández.
Fundadores Sobrevivientes en 1918.- Según expresa el notario público don Librado
Eugenio Belliard, en su Censo de la Común de Sabaneta, todavía en 1918
sobrevivían dos nonagenarios que habían sido fundadores del lugar. Eran ellos
José de Jesús Carrasco (Nini) y Juanica Amadís, que al rebasar los 90 años en el
precitado 1918 debieron de tener por lo menos 16 años cuando en 1844 se fundó el
original caserío
Fundación Según Archambault. Por su parte el también notario don Pedro M.
Archambault, en su Historia de la Restauración, consigna que el fundador
-fundador único- de Sabaneta fue el prócer Santiago Rodríguez. Agrega
Archambault que el terreno sobre el que se levantó el caserío fue donado por
Marcelo Carrasco.
Erección del Puesto Militar.- Fue tal la importancia que alcanzó prontamente el
caserío, que a los diez anos de fundado quedaba erigido en asiento de puesto
militar, lo que fue dispuesto en fecha 5 de septiembre de 1854.
ERECCION DE LA COMUN
Sabaneta fue erigida en común en fecha 27 de septiembre de 1858, en virtud de
decreto número 567, del presidente Santana. Por el mismo decreto fueron
instituidas las comunes de San José de Ocoa, Barahona y Jarabacoa.
Al ser elevada a común, Sabaneta continuó como dependencia de la provincia de
Santiago, de igual modo que ante; siendo sucesivamente sección y puesto militar,
había dependido de la común de San José de las Matas.
En el Congreso de Moca. Al igual que San José de Ocoa y Jarabacoa erigidos en
común el mismo día que Sabaneta- este último fue uno de los cornados territorios
que, todavía sin estatura geográfica y sin descollante rango histórico,
estuvieron representados en el Soberano Congreso Constituyente de Moca, por
Felipe Antonio Limardo, inaugurado en diciembre de 1857, el cual votó un
estatuto que era modelo de liberalismo y que acaso por ello no llegó a ponerse
Primer Jefe Comunal. Desde antes de la inauguración de la común
funcionaba corno jefe comunal el coronel Antonio Batista.
Como al instalarse la común solamente tenían ayuntamiento las cabeceras de
provincia, Sabaneta no contó con ese organismo sino hasta 1866, en que se
dispuso personal edilicio para todas las comunes. En cuanto al alcalde se
anotará que, desde 1856 desempeñaba tales funciones el señor Manuel E. Reyes.
Comandancia de Armas.- Al consumar se la Anexión y de acuerdo con la
organización política establecida en 1861, la común quedó convertida en
comandancia de armas, dependiente como tal del gobierno político de Santiago.
Dos años después, iniciada la Restauración, fue restablecida la común. Esto
ocurrió el 14 de septiembre de 1863. En un mes de septiembre se habían realizado
también el establecimiento del puesto militar y' la consagración de la común.
El Ejido. Los terrenos del ejido fueron adquiridos en la suma de 25 mil pesos
fuertes, por compra que hizo el Estado al señor Carlos María Rojas, quien
efectuó la venta por sí y en representación de los demás herederos del finado
Carlos Rojas. En el acto de venta el fisco estuvo representado por el
administrador de Rentas Unidas de Montecristi, señor Modesto Rivas.
Los terrenos habían sido justipreciados desde el año anterior por una comisión
designada al efecto y compuesta por el gobernador de Montecristi, general Benito
Monción; el presidente del Ayuntamiento, Daniel Reyes; el síndico municipal,
Juan B. Rodríguez; el regidor Manuel de J. Tavárez; el jefe comunal, Rafael
Rodríguez y Rodríguez; el alcalde, Jacobo Amarante, y el señor Manuel de J.
Núñez, todos los últimos de Sabaneta.
Limites del Ejido. En el mismo acto notarial consta que los limites del ejido se
extendían hasta las siguientes colindancias: Este, lugar denominado La Estancia;
Oeste, detrás del cementerio; Norte, cañada de El Pecoso; Sur, río Yaguajal.
ERECCION DE LA PARROQUIA
Aunque la creación de la parroquia de San Ignacio de Sabaneta fue acordada por
el sínodo de 1851, la erección de esa nueva dependencia eclesiástica no se
formalizó hasta 1860.
Conforme anota en su Historia Eclesiástica el Pbro. Lic. Carlos Nouel, la común
de Sabaneta, al ser erigida en 1856, quedó dependiendo espiritualmente de la
parroquia de Guayubín, de la cual siguió formando parte hasta que fue erigida
era parroquia independiente y dotada con el personal que había de administrarla.
Por aquel tiempo se crearon varias parroquias y a la vez se dispuso levantar
otras tantas iglesias, pero el templo de Sabaneta se inauguró en 1873. Lo
bendijo el Pbro. Pedro Antonio Accelli y fue consagrado al culto de N. S. de las
Mercedes, patrona de la República. Antes de 1873 los cultos se llevaban al cabo
en una enramada. una de las cuatro que conforman la región noroeste del país.
Según se comenta, Sabaneta se fundó conjuntamente con Guayubín, éste último
perteneciente a la Provincia Montecristi.
Nó se ha podido establecer precisamente el fundador original de Sabaneta.
Algunos aseguran que Sabaneta fue fundada por Santiago Rodríguez, Alejandro
Bueno, Manuel Hernández, Feliciano y José Bueno. Sin embargo, Pedro Marchanbault
en su libro "Historia de la Restauración", afirma que el fundador fue sólo
Santiago Rodríguez, nombre que hoy ostenta con orgullo la provincia.
Sabaneta era en 1844 una sección de la Común de San José de las Matas. Diez años
después fue erigida en puesto militar. En 1858 fue constituida en común de
Santiago.
En el año 1879, al convertirse Montecristi en Distrito Marítimo, Sabaneta pasó a
ser común de Montecristi. El 22 de octubre del 1936 Sabaneta fue declarada común
de la Provinciá Montecristi.
A fines de diciembre de 1848, fue constituida la antigua provincia Sabaneta -hoy
Santiago Rodríguez- con las comunes de Sabaneta y Monción. Cuenta además con el
municipio de los Almácigos.
Sabaneta está enclavada en una sabana, al pie de la Cordillera Central. Tiene un
clima tropical que es disfrutado por los residentes de allí y personas que
concurren a esa población.
Produce frutos menores, así como maní, tabaco, arroz, plátano, batata, maíz.
Además cuenta con bosques madereros con árboles de maderas de buena calidad
como: pino, caoba, cedro, ébano, espinillo y almácigo, los cuales cuentan con
una gran demanda en la industria nacional.
Santiago Rodríguez tiene además sitios de gran atracción turística que no
solamente deben conocer nativos sino extraños.
Entre éstos se encuentran las cuevas del Clavijo, que se consideran fueron
pobladas por indígenas de la comarca, y el salto del río Yaguajal.
En el año 1861, los más distinguidos hombres de la común apoyaron la Anexión y
la comarca fue convertida en Comandancia de Armas. Dos años después, Sabaneta se
adhirió al pronunciamiento restaurador de Guayubín, ocurrido el 21 de febrero.
Al secundar el levantamiento de Guayubín, Santiago Rodríguez se hizo cargo de la
Plaza de Armas de Sabaneta en compañía de los coroneles Pierre Thomas y José
Martín.
El levantamiento de Sabaneta fue sofocado por el General José Hungría, quien
atacó la plaza, y los patriotas, comandados por Santiago Rodríguez, opusieron
resistencia al elemento español que persistía en subyugarlos.
A la caída de Sabaneta los patriotas se dispersaron en distintas direcciones >;
el General Batista y el Coronel Thomas fueron apresados y ejecutados.
Los patriotas se refugiaron en Haití, en donde organizaron los preparativos del
Grito de Capotillo. ,José Cabrera se refugió en Capotillo y permaneció en este
cerro hasta que se pronunció en el mes de agosto del 1863.
Sabaneta fue el primer pueblo capturado por los restauradores desde que se dio
el Grito Restaurador. Le correspondió la gloria de tal acción a uno de sus
fundadores, el General Santiago Rodríguez.
SAN IGNACIO DE
SABANETA.-
Con una producción lechera que supera las demás provincias de la región del
Noroeste, Santiago Rodríguez tiene, además, en la fabricación de cazabe y dulces
para la exportación, tres importantes fuentes de empleo para una población que
sobrepasa de 60 mil habitantes, según el último censo nacional.
Pero la agricultura es la principal actividad económica de esta provincia, con
1,112 kilómetros cuadrados y sólo tres municipios, destacándose entre los
primeros rubros de la región la yuca amarga, base para la fabricación del típico
cazabe taíno, cuya exportación genera más de cinco mil empleos directos e
indirectos.
Unas 225 pequeñas fábricas industriales y familiares le han ganado el nombre de
“Capital del Cazabe” a la provincia de Santiago Rodríguez, siendo el de mayor
aporte el municipio de Monción, donde se concentra la mayoría de los hornos (burén)
para la fabricación de este producto de la yuca amarga, que conocieron los
colonizadores españoles desde los primeros días del descubrimiento de la isla.
El cazabe de Monción y de otras poblaciones de la provincia se vende en más de
cuatro mil bodegas dominicanas en la ciudad de Nueva York, Boston, Miami y
Puerto Rico, según datos ofrecidos por el Centro de Inversión y Exportación de
RD. Durante el año 2004 el país exportó 587 mil kilos de cazabe, por un valor de
320 mil dólares, la mayor parte producido en Santiago Rodríguez.
Además de las extensas plantaciones de yuca, en la agricultura se destacan los
cultivos de tabaco y arroz, y en menor cantidad plátanos, maíz, guandules,
batatas, hortalizas, cacao, café y maní. En la zona también se conservan bosques
de árboles de maderas preciosas, principalmente cedro y pino.
Ocupación
La mayor cantidad de empleos se concentra en San Ignacio de Sabaneta, municipio
cabecera, donde la zona urbana experimenta una gran expansión, incrementando la
economía informal y los empleos en el comercio en general. En toda la provincia
existen 2,050 empleadores y más de 4,500 personas se dedican por cuenta propia a
distintas actividades, principalmente a la comercialización de productos
agrícolas y producción de bienes y servicios personales.
Un estudio socioeconómico de la provincia, elaborado por la Oficina Nacional de
Estadísticas, indica que 1,056 personas trabajan en servicios domésticos y
hogares, 7,156 son asalariados, 1,298 realizan trabajo familiar no pagado y
7,987 hacen labores no clasificadas. De la agricultura y la pesca tienen empleos
fijos 2,000 personas, 1,600 dependen de industrias manufactureras, 1,950 del
comercio mayorista y detallista, y 700 del transporte y las comunicaciones.
Ganaderos
La producción ganadera ha sido uno de los soportes de la economía de la
provincia desde tiempos de la colonia, principalmente en la parte que ocupa el
municipio de los Almácigos, donde se concentra la mayor cantidad de fincas
productoras de carne y leche desde hace más de 200 años. Para el 1907, según
fuentes históricas del Instituto de Desarrollo del Noroeste (Indenor), ya en la
zona existían más de 300 predios y 170 hatos ganaderos, con una producción
considerable.
La producción de leche de Santiago Rodríguez abastece en más de un 35 por ciento
a la Compañía Dominicana de Alimentos Lácteos (Codal) y otras pasteurizadoras
del país. La provincia cuenta con 30 organizaciones pecuarias, afiliadas a la
Federación de Ganaderos de la Región Noroeste.
Ubicación e historia
Santiago Rodríguez limita al norte con las provincias Monte Cristi y Valverde;
al sur, con San Juan de la Maguana y Elías Piña; al este con la provincia de
Santiago y al oeste con Dajabón. Forma parte del parque nacional José Armando
Bermúdez. Los principales ríos de la provincia son Mao, Guayubín, Yaguajay, Río
Grande, Cana, Inage y Aminilla. Sus municipios son San Ignacio de Sabaneta, con
una población de 36 mil habitantes; Los Almácigos, con 13,500, y Monción, con
12,660.
Para principios de siglo la zona urbana contaba con seis calles, rotuladas con
el nombre de héroes nativos, que destacaron en épopeyas independentistas y
restauradoras. En el ámbito comercial y agrícola hace 100 años, San Ignacio de
Sabaneta, poseía 194 predios y 17 hatos, 18 apiculturas, cinco comercios, una
alfarería y dos destilerías. El poblado poseía además, una relojería, una
platería, una sastrería, una talabartería y una carpintería.
La provincia lleva el nombre de uno de los próceres de la Restauración, que se
hallaba en el cerro de Capotillo el 16 de agosto de 1863. Santiago Rodríguez,
junto a José Cabrera y otros restauradores, tomaron a Sabaneta ese mismo día 16,
logrando un importante triunfo en el inicio de la gesta.
Dentro de las tradiciones de la provincia están las fiestas patronales de Los
Almácigos, dedicadas a Nuestra Señora del Carmen; de San Ignacio de Sabaneta, en
honor a San Ignacio de Loyola, y de Monción, en honor a San Antonio de Padua.
Ferias
agrícolas: Un atractivo turístico de Santiago Rodríguez
Favorecida por la recién modificada ley 28-01, de Incentivo Fronterizo, que
permitió la instalación de unas seis empresas y la diversificación de su
agricultura, Santiago Rodríguez ha logr progreso que han experimentado las
provincias de la región Noroeste, luego de que Industrias Lavador y La Manicera
se retiraran de la zona en los años 70, dejando de cultivar decenas de miles de
tareas de maní, de cuya actividad vivía el 25% de la población campesina.
Hace 30 años que la provincia dependía del cultivo de maní, llegándose a
considerar el municipio de San Ignacio de Sabaneta como el segundo productor
nacional de la oleaginosa. Cuando las empresas cultivadoras cerraron sus
puertas, la economía de la región empezó a depender del cultivo de frutos,
especialmente de la yuca amarga, que sirvió de base para desarrollar la
industria del cazabe, que se ha convertido en una importante fuente de empleos.
En la economía
En los años 80 se instalaron en Santiago Rodríguez las empresas cigarrilleras E.
León Jiménez y la Compañía Anónima Tabacalera, dando inicio a una época de gran
auge económico, que trajo como consecuencia un importante crecimiento del
comercio en general.
Hace unos años que la provincia volvió a padecer serios problemas en su
producción agrícola, aumentado la pobreza y el número de desempleados, con el
retiro de las cigarrilleras y la desaparición de los cultivos del tabaco rubio.
Los cultivos de maní y de tabaco fueron sustituidos, paulatinamente, por la
producción lechera y la siembra de frutos menores para la subsistencia.
La diversificación de la agricultura reactivó las legendarias ferias
agropecuarias, que desde la época de la colonia se celebraban en las poblaciones
cercanas a la frontera norte. Cientos de agricultores intercambian y venden
diversos productos agrícolas, artesanales y pecuarios en las ferias que se
celebran en los distintos pueblos y municipios.
Los productores, que antes se trasladaban en caballos y burros, llevan sus
productos los sábados a la común cabecera de San Ignacio de Sabaneta y los
miércoles a Villa de Los Almácigos. En Sabaneta la feria se realiza en las
calles que circundan el mercado municipal y en Los Almácigos en el parque
principal. Se ofrece una gran diversidad de vegetales, como leguminosas, frutas
y hortalizas; víveres, carnes y productos artesanales, como macutos, ollas de
barro, tinajas, aparejos, utensilios, prendas de vestir y alimentos cocidos. No
faltan las hojas medicinales y para baños de la suerte.
De gran atracción
Las ferias, además de una actividad comercial, se han convertido en una
atracción turística a la que acuden personas de distintas regiones,
incrementándose la demanda de productos artesanales y del cazabe. Su fabricación
ha evolucionado de tal forma que ha diversificado su oferta. A la torta
tradicional de cazabe le agregan maní, ajo y ajonjolí. Durante los últimos años
ha crecido considerablemente la fabricación de utilerías y adornos de guano. Hay
alrededor de tres mil personas que viven de fabricar escobas, sillas, mecedoras,
muebles y otros objetos de madera y guano. También fabrican aparejos, árganas,
gurrupelas y cinchas para ensillar animales, especialmente burros y mulos.
La oferta turística de Santiago Rodríguez es menor que en las demás provincias
del Noroeste, aunque cuenta con lugares de gran atracción e interés ecológico,
como son las cuevas del Clavijo, que fueron pobladas por los taínos en la época
precolombina, y el salto del río Yaguaja, un excelente balneario frecuentado por
cientos de personas semanalmente.
El medio de transporte interurbano y urbano se realiza en taxis, autobuses y
motoconchos. Existe un canal local de televisión por cable, que transmite desde
el municipio de San Ignacio de Sabaneta y tres emisoras de radio. Hay unos 1,020
locales comerciales, principalmente de comercio provisiones.
Tradiciones
Desde los años 60, aumentaron los carnavales, fiestas y comparsas.
La primera fiesta de carnaval de Santiago Rodríguez fue celebrada en el
Ayuntamiento Municipal en 1948.
En la décadas de los 70’s aprecieron los “mascaraos” Seney y Mimín, que aún
cuando ya no se organizaban los bailes de salón, estos dos ciudadanos salían a
las calles en horas de la tarde los fines de semana de febrero a divertir o
asustar a los niños y a pedir dinero por los colmados.
El departamento de folclore de Casa de la Cultura de la provincia en el 1986,
organiza y realiza el primer gran desfile de carnaval por las calles del pueblo.
Estaba integrado por carrozas, comparsas y disfraces individuales.
Más adelante, nace el carnaval “Estebanas”, con caretas y disfraces inspirados
en el chivo, animal muy abundante en esta región.
Luego, surge otro grupo llamado “Los Flecos”, con disfraces y caretas,
inspirados en la cotorra, un ave en peligro de extinción.
Cada año surgen nuevos grupos y modalidades de comparsas en el carnaval de
Santiago Rodríguez, conocido como “El Carnaval Sabanetero”, entre los que se
destacan Los Flecos, Intocables, Temerarios, Chivas, Los Serruchos, Indetenibles,
Los Bumburus, Los Clásicos y los Gladiadores.
Fecha de creación de la provincia:
La provincia fue creada el 29 de diciembre de 1948,
aunque entraría en vigencia el 1 de enero de 1950. Nombrada por el héroe de la
Restauración,
General Santiago Rodríguez, quien residía en Sabaneta, actual capital
provincial.
Superficie:
1,111.14 kilómetros cuadrados.
Límites:
Limita al Norte con las provincias Monte Cristi y Valverde, al Este
con la provincia
Santiago, al Sur con las provincias San Juan y Elías Piña y al Oeste
con la provincia Dajabón.
Población (2002):
59,629 personas: 30,522 hombres y 29,107 mujeres.
Densidad: 54
habitantes/km2.
Porcentaje de población urbana: 43.6%.
Ciudades
principales:
Municipio cabecera: San Ignacio de
Sabaneta, con 35,654 habitantes (16,270 urbana y 19,384 rural);
coordenadas: 19° 25' N - 71° 20' W.
Otros municipios: Los Almácigos y Monción.
Montañas:
En el norte de la provincia se encuentra la Sierra Samba y al Sur se
encuentra la Cordillera Central.
Hidrología:
Los ríos principales son el Guayubín y el Mao. |





|